7 consejos imprescindibles que todo emprendedor debe de saber para enfrentar sus miedos. 


7 Consejos imprescindibles que todo emprendedor debe de saber para enfrentar sus miedos. 

El miedo es una parte fundamental de la psicología humana. 

No hay por qué sentirse mal cuando lo sientes ni sentirte de menos. 

Nuestros cerebros están programados para sentir miedo porque nos ayuda preservar la vida; es el mecanismo que nos mantiene a salvo.

¿Ahora la pregunta es porque siento miedo como emprendedor? 

Antes de contestarte eso déjame decirte de donde se origina. 

El miedo proviene de una región concreta del cerebro llamada la amígdala; la cual es una pequeña estructura alojada en el seno del sistema límbico, es decir, nuestro cerebro emocional.

Tu sistema límbico es el encargado de regular las emociones, la lucha, la huida, la evitación del dolor y en general todas las funciones que aseguren la conservación y seguridad del ser.

El miedo no puede ser evitado, pues un mecanismo intrínseco del ser humano. 

Ahora bien lo que no debemos de permitir es que nos controle o nos retenga. 

El miedo se alimenta del miedo, lo que significa que entre más intentemos evitar eso que nos da miedo, mayor será nuestra ansiedad. 

Para sobrepasar esto debemos enfrentarnos a nuestros miedos y preocupaciones más profundos. 

Debemos reconocer nuestros miedos y encontrar formas de negociar con ellos.

Hay muchos miedos comunes que enfrentan los emprendedores. 

Pero si no confrontamos esos retos, los miedos terminarán por consumirnos. 

Independientemente de cuáles sean tus miedos, ahora es el mejor momento para enfrentarlos y superarlos… 

De otra forma evitarán que tengas éxito.

Aquí tienes 7 consejos imprescindibles que todo emprendedor debe de saber para enfrentar sus miedos. 

Miedo al fracaso

El fracaso suele parecer la peor de las posibilidades. 

Cuando pensamos en el fracaso, pensamos en una vergüenza intolerable y en la angustia de perderlo todo.

Pero por lo general, el miedo al fracaso tiene su origen en nuestro ego.

Creemos que si fracasamos, todos los que han dudado de nosotros tendrán razón. 

Pero mejor pregúntate estas dos cosas: De aquí a 10 años, ¿te arrepentirás de no haber tomado esta oportunidad? Y si fracasas, ¿qué pasará?

Cambia el crisol con que miras las cosas y entiende que el fracaso puede ser tu mejor escuela en la vida. 

En vez de pensar en que si fallas, piensa en que sí aciertas. 

Miedo al cambio

El único miedo al cambio que debes de tener él a no cambiar. 

El cambio, de cualquier tipo, es algo aterrador. 

Tanto es así, que nuestros cerebros están programados para evitar el cambio. 

Lo natural es buscar una existencia cómoda y segura.

Pero esta comodidad puede evitar que hagamos cosas que nos permitan seguir avanzando.

El miedo al cambio nos hace sentirnos ansiosos sobre el futuro, y esto sin duda nos llevará a una mentalidad cerrada en la que nos neguemos a hacer los ajustes necesarios a anticipar lo que se nos viene encima. 

No puedes evitar el cambio. 

No importa en qué etapa de tu negocio estés, tienes que encontrar formas de abrazar el cambio y de abrirle la puerta a la innovación y a los avances.

Miedo de lo desconocido

La incertidumbre se registra en nuestro cerebro como una alarma, y solemos evitar lo desconocido porque le tememos al cambio. 

Nos da miedo perder el control y no ser capaces de manejar los resultados potenciales. 

Nos da pavor lanzarnos hacia el vacío porque no tenemos ninguna garantía de cómo resultarán las cosas.

No hay duda de que lo desconocido nos llevará al cambio.

Y puede que esto nos lleve al éxito, pero fácilmente nos puede llevar también al fracaso. 

Cuando entiendas lo que hace que tu negocio sea exitoso y te sientas confiado en tu negocio y en el modelo de negocio que armaste, entonces te sentirás más seguro de dar un paso hacia lo desconocido.

Miedo de tomar riesgos

Cada vez que nos arriesgamos con algo nos ponemos a nosotros mismos, a nuestro negocio y nuestra reputación, en la línea. 

Tomar un riesgo puede darnos excelentes resultados, o puede destrozarnos y llevarnos a la quiebra. 

Pero hay una diferencia importante entre un riesgo peligroso y sin cálculo y un riesgo bien meditado y analizado.

Los que toman riesgos peligrosos son jugadores que apuestan todo a algo que no está comprobado. 

Cuando tomas un riesgo calculado, tienes una estrategia par cada paso del camino. 

Te mueves hacia tu objetivo, analizando cuidadosamente el nivel de tu inversión hasta que estés seguro de que tu negocio va a ser redituable. 

Los riesgos calculados son la clave para el éxito.

Miedo a equivocarnos

La mayoría de los emprendedores son competitivos por naturaleza, así que tiene mucho sentido que el hecho de cometer errores o de no ser perfectos nos aterrorice. 

Superar este miedo requiere de que reduzcas tu sentido innato de perfeccionismo y que aprendas a sentirte cómodo con el hecho de que todos, incluso tú, cometen errores.

Es importante reconocer que los errores suceden porque hicimos algo, porque nos activamos, dimos un paso. 

Tal vez fue un paso erróneo, pero cometer un error es mejor que no hacer nada, porque eso únicamente te lleva a la indecisión y el estancamiento. 

Así que no te obsesiones tanto cuando cometas un error. 

Analízalo, aprende y sigue adelante.

Miedo de no ser lo suficientemente bueno

La autocrítica puede ser una montaña enorme, porque nosotros conocemos nuestros defectos y vulnerabilidades mejor que nadie. 

Y en ocasiones hay un miedo oscuro que permanece al fondo de nuestra mente: “¿Y si no soy lo suficientemente bueno?”

Para algunas personas, este miedo a no ser tan bueno como los otros creen que eres se vuelve tan profundo que, no importa lo que hagan o lo mucho que trabajen, siempre se sentirán menos capaces.

Esto se conoce como el síndrome del impostor. 

Este desastre de existencia angustiante puede poner en marcha un círculo vicioso que cuestiona tus habilidades y constantemente te hace buscar niveles imposibles de perfeccionismo. 

Da dos pasos atrás para hacer estos sentimientos a un lado. 

No permitas que tus miedos internos eviten que persigas tus sueños.

Miedo de comprometerte a invertir

Una cosa es soñar en grande, construir un plan de negocios y ponerte objetivos. 

Una cosa es usar tu dinero o tus ahorros en la mesa para gastarlos, y otra es empezar a invertir en tu negocio y en ti, para hacerlo crecer. 

Pero escucha esto: no hay casi ninguna oportunidad de lograr que tu negocio crezca si no le inviertes dinero.

Incluso un negocio de bajo costo, eventualmente necesitará una inyección de capital para que puedas promocionarlo, o para construir un sitio web profesional y confiable, o para tener equipo en tu oficina. 

Sí, comprometerte a estos gastos puede parecer un riesgo déjame decirte que no lograrás despegar a menos que estés dispuesto a invertirle a tus sueños.

Conclusión

Busca un mentor que haya caminado ya ese camino por el cual tú quieres ir y que te pueda ayudar a ti a llegar más rápido y seguro a tus metas. 

Mucho éxito en tu negocio y vamos a seguir #dandoleenlamadre

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